Nota

Nota: Respetar y el saber estar. Es mi lema para vivir de frente la vida. Amo a los animales por encima de muchos humanos. La vida no es facil ni nadie regala nada, pero ha sido y sigue siendo, mi escuela de evolución y eso hago, evolucionar un poco más cada día. Tengo el convencimiento de que, sin humildad, humanidad y amor a todo ser vivo del planeta, el ser humano está vacío. Casi siempre me dejo guiar por el corazón, aunque me lleve muchos disgustos, pero no me importa, prefiero ofrecer amor incondicional, que pasar por la vida sin ofrecer nada. Soy amiga de mis amigos y los defiendo con la mejor arma que tengo a mi alcance y de la única manera que sé, con la sinceridad y verdad. Me aparto de las mentiras y de las personas toxicas y que hacen de la mentira, su bandera, para lograr sus objetivos. Valoro tal vez demasiado, la amistad, me doy demasiado, pero no la entiendo de otra manera. Aun no siendo rencorosa y perdonar con facilidad, aparto sin temblarme el pulso, a las personas que traicionan mi amistad. Quien no la entienda como yo, solo será visitante en mi vida. Si no eres afín a mi personalidad y no eres defensora/ or de los animales, no me interesas ni como humano ni como amigo. Te agradecería que me borraras de tus amigos y salieras de esta página.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El dolor de los demás









Los dolores jamás se fingir. Una persona afectada de
Fibromialgia y Fatiga crónica, no finge ni aun queriendo. No tiene necesidad de
perder su valioso tiempo, diciendo que tiene una enfermedad tan
devastadora  que no tiene. Es incapacitante, que no quiere decir que estés
muerta, y os lo aseguro que hay días que se desearía estarlo. Es insoportable
el dolor y ya no solo el dolor, cada persona tiene un efecto antes a otro. Yo
primero siento un dolor agonizante que no se describir, y a posterior un
agotamiento que se me va la vida. Los puntos se enumeran en las fotos. La
Fibromialgia y la fatiga crónica no se puede fingir. La angustia que siento y
el daño que le hace a mi mal trecho cuerpo hacen como mínimo desear estar sana
y poder hacer muchas de las cosas que hacía antes y ahora no puedo. Ojala
pudiera trabajar como trabajas tú, y bailar como antes bailaba. Sí hay veces
que veo a las personas hacer cosas que son normales y que para mí, me pasan
factura derrotándome al mínimo esfuerzo. 




Hoy en día, después de tenerlas a ambas viviendo conmigo, tengo
a mi alrededor amigos/as que aunque sé perfectamente que me quieren, lo cuestionan,
pero ese sería otro tema tan doloroso como la propia enfermedad y a debatir con
más precisión. Por tanto este capítulo queda abierto a posible continuación.





Ana Giner Clemente







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