Nota

Nota: Respetar y el saber estar. Es mi lema para vivir de frente la vida. Amo a los animales por encima de muchos humanos. La vida no es facil ni nadie regala nada, pero ha sido y sigue siendo, mi escuela de evolución y eso hago, evolucionar un poco más cada día. Tengo el convencimiento de que, sin humildad, humanidad y amor a todo ser vivo del planeta, el ser humano está vacío. Casi siempre me dejo guiar por el corazón, aunque me lleve muchos disgustos, pero no me importa, prefiero ofrecer amor incondicional, que pasar por la vida sin ofrecer nada. Soy amiga de mis amigos y los defiendo con la mejor arma que tengo a mi alcance y de la única manera que sé, con la sinceridad y verdad. Me aparto de las mentiras y de las personas toxicas y que hacen de la mentira, su bandera, para lograr sus objetivos. Valoro tal vez demasiado, la amistad, me doy demasiado, pero no la entiendo de otra manera. Aun no siendo rencorosa y perdonar con facilidad, aparto sin temblarme el pulso, a las personas que traicionan mi amistad. Quien no la entienda como yo, solo será visitante en mi vida. Si no eres afín a mi personalidad y no eres defensora/ or de los animales, no me interesas ni como humano ni como amigo. Te agradecería que me borraras de tus amigos y salieras de esta página.

miércoles, 20 de enero de 2010

El amor de una madre.















Era una familia prefecta. Felipe y Ángela adoraban a su única hija, Judit. Judit tenía adoración por sus papás. Vivian en una casa grande llena de animales y muchas plantas, eran muy felices. Aunque no alardeaban de ninguna ostentación, era más de lo que ellos en un principio cuando se casaron pensaron obtener en la vida. Tal vez si Ángela no se hubiera enfermado la felicidad les hubiera sonreído para el resto de sus vidas. Pero no fue así y Ángela enfermó, ya nada era igual todo cambió para esta familia. Poco tiempo después se truncó dicha felicidad cuando Ángela murió dejando desolados a un padre solo y una hija pequeña. La niña estaba muy unida a su padre y así con la pena en su corazón por la pérdida de la su madre iba creciendo.


Un día Felipe conoció a una mujer. Petra. Poco tardo en casarse con esta mujer que le prometía cuidar a su hija como si fuera propia de ella y él la creyó.


Judit solo rezaba a su niño Jesús para que la cuidara y la quisiera mucho. También le pedía todas las noches a su mama que esta en el cielo que la protegiera de todo mal.


Un día rompió un plato al estar ayudando a ponerlos en la mesa para comer. Petra le dio tal paliza que los cardenales eran de cierta consideración. Sería la primera de muchas palizas más. Judit intentaba decirle al padre lo que esta mujer le hacía, pero apenas estaba en la casa y cuando volvía del trabajo solo hablaba con Petra. Ella le contaba mentiras que Judit hacia y él aun no dando crédito a esta malvada mujer, regañaba a su pequeña.


Había comenzado un círculo en el que Judit había dejado de ser la niña de su padre para convertirse en la hijastra de los dos.



Continuará......


3 comentarios:

  1. Me quedo esperando tus escritos.

    Perdón por mi ausencia siempre es un gusto visitarte..

    Un abrazo
    Con mis
    Saludos fraternos de siempre..

    Que tengas un buen fin de semana...

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  2. ojala el desenlace sea favorable para la niña y él padre.
    besos

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  3. Hola muy bonita la historia que cuentas,vale la pena leerla, como todo lo que pones me gusta.Es que como una madre no hay nada mas en el mundo, y se echa mucho de menos cuando te falta...
    un besote...Sensi

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