Importante

Nota: Respetar y el saber estar. Es mi lema para vivir de frente la vida. Amo a los animales por encima de muchos humanos. Casi siempre me dejo guiar por el corazón, aunque me lleve muchos disgustos, pero no me importa, prefiero ofrecer amor incondicional, que pasar por la vida sin ofrecer nada. Soy amiga de mis amigos y los defiendo con la mejor arma que tengo, la sinceridad y verdad. Aun no siendo rencorosa y perdonar con facilidad, aparto sin temblarme el pulso, a las personas toxicas y que traicionan mi amistad. Si no te gusta mi manera de pensar, si no eres defensora/ or de los animales; no me interesas ni como humano, ni como amigo. Te agradecería que me borraras de tus amigos y salieras de esta página.

lunes, 20 de julio de 2015

viernes, 29 de mayo de 2015

Inteligente

¿Ser más inteligente es procesar mejor la información?

 
Si nos ceñimos a su significado etimológico, la palabra ‘inteligencia’ significa ‘escoger entre’… de forma que ser inteligente bien podría definirse como saber escoger. Y no en vano se ha definido la inteligencia como la capacidad que nos permite resolver problemas y escoger la mejor solución. Sin embargo, no debemos olvidar que la cuestión de la definición sobre qué es inteligencia sigue sin estar resuelta y los expertos siguen peleándose con este escurridizo aspecto de la realidad humana.
Una aproximación reciente a este concepto es el del papel que juegan factores como el procesamiento de la información y la memoria de trabajo en la inteligencia. Ya en 2013, Melnick y su equipo de colaboradores encontraron que un mayor cociente intelectual (CI) se relacionaba con una mejor capacidad para discriminar la información visual relevante de la no relevante y procesarla lo más rápido posible de cara a poder tomar una decisión. En este estudio, los participantes tenían que decir si un estímulo que aparecía en una pantalla se movía hacia la derecha o la izquierda.
Más actual es el trabajo de Cai-Ping Dang y otros colaboradores que ha sido publicado recientemente en Personality and Individual Differences (2015). En la investigación participaron 253 estudiantes universitarios chinos que realizaron diferentes tareas para evaluar la velocidad de procesamiento de la información, la capacidad de almacenamiento de la memoria a corto plazo y su memoria de trabajo, además de medir su inteligencia fluida (menos dependiente de la educación formal) y cristalizada (más relacionada con conocimientos adquiridos).
Según los datos, la velocidad de procesamiento de la información es un aspecto importante del sistema ya que, junto con la capacidad de almacenamiento a corto plazo de los datos, estaría en la base de la relación entre la memoria de trabajo (capacidad de mantener y manipular la información online en la mente) y la inteligencia. De hecho, parece que la velocidad de procesamiento explicaría la relación que se ha encontrado habitualmente entre la inteligencia fluida y la memoria de trabajo. 
Todo ello querría decir que ser capaz de almacenar muchos datos por un tiempo breve y procesar la información más rápido contribuiría de algún modo a ser más hábil a la hora de mantener y manipular distintos datos en la memoria y operar con ellos hasta tomar una decisión. Y de forma interesante, éste fenómeno sería más relevante en las tareas de inteligencia fluida, que no dependen tanto del conocimiento adquirido en la escuela o los libros como de nuestra capacidad para resolver problemas y ajustarnos a las situaciones de forma flexible.
Lo más interesante de todo es que aunque no dependan de la educación formal, la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo y la resolución de problemas pueden entrenarse. Si con ello podemos considerarnos más inteligentes y nos permite adaptamos mejor, pues bienvenido sea.
Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain




domingo, 10 de mayo de 2015

Demasiado tarde

Es una gran satisfacción para mí, parir otro hijo. Esta novela no dejará indiferente al lector, pues, aparte de tener una lectura sencilla y amena. El desenfreno, la pasión y la sensualidad, a veces unidos y otras por separado, hacen de los momentos furtivos, envolvernos desde el principio hasta el final, con muchas dosis de sentimientos encontrados, ternura y deseo. Estoy casi segura que os gustará. 



miércoles, 1 de abril de 2015

Cruzar los dedos

Cruzar los dedos reduce la sensación de dolor
Debido a que el dolor es una experiencia sensitiva, esto es, que relaciona una lesión real o potencial con una sensación desagradable, está condicionada por lo que opine nuestro cerebro. Así, a pesar de que tocar un trozo de hielo debería hacernos sentir frío intenso, nuestro cerebro nos transmite sensación de quemazón. Este efecto se conoce como “ilusión de la parrilla térmica”. Y es que el dolor está condicionado por ilusiones que convencen a nuestro cerebro de sentir una u otra cosa. Así, un nuevo estudio llevado a cabo por el University College de Londres (Reino Unido) concluye que el simple gesto de cruzar los dedos disminuye el dolor.

Este efecto de “parrilla térmica” se produce por la interacción de tres vías nerviosas que conducen al cerebro información sobre el frío, el calor y también el dolor. El motivo por el que se neutraliza este efecto al cruzar los dedos es porque la temperatura cálida que se produce al cruzarlos bloquea esa información que llega a nuestro órgano pensante (la ilusión desaparece).

“El frío normalmente inhibe el dolor, pero al impedir que llegue al cerebro la sensación del estímulo frío se produce un aumento de las señales de dolor. Es como el producto de dos signos menos, que hacen un más”, explican los investigadores.

Y es que la postura, la disposición espacial de los dedos, también es clave en la sensación de dolor. Los científicos lograron demostrar que cruzando el dedo medio sobre el dedo índice, la sensación de calor se redujo en el dedo medio. Al contrario, si el dedo medio se exponía al calor y el dedo índice se enfriaba, la sensación de quemazón aumentaba al cruzar los dedos.

Interacciones como éstas pueden contribuir a la sorprendente variabilidad en la percepción del dolor. Muchas personas sufren de dolor crónico, y el nivel de dolor experimentado puede ser mayor de lo que cabría esperar del daño tisular real. Nuestra investigación plantea la interesante posibilidad de que los niveles de dolor podrían manipularse mediante la aplicación de estímulos adicionales, como mover una parte del cuerpo con respecto a las otras. Cambiar el patrón espacial del lugar donde se produce un estímulo doloroso podría tener un efecto en las vías cerebrales que intervienen en la percepción del dolor”, aclara Patrick Haggard, líder del estudio.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Current Biology, confirma por qué cuando nos duele algo, solemos cambiar la postura en la que nos encontramos y tenemos la sensación de que nos duele menos, porque el cerebro así lo percibe, con una visión más real de ese dolor.
 Informacion de: Muy interesante

martes, 24 de marzo de 2015

viernes, 30 de enero de 2015

Hombres y Mujeres

Hombres y mujeres procesan las emociones de forma diferente

¿Hay diferencias de género a la hora de procesar las emociones? Este fue el punto de partida de la investigación desarrollada por la Universidad de Basilea (Suiza) y cuyos resultados recoge la revista Journal of Neuroscience.

Estudios anteriores han demostrado que las mujeres ven los eventos a nivel emocional mucho más estimulantes -emocionalmente hablando- que los hombres. Además, teniendo en cuenta que las emociones influyen en nuestra memoria puesto que cuanto más emocional es la situación más probabilidad hay de que la recordemos, los científicos intentaron averiguar si era posible que las mujeres superaran a los hombres en las pruebas de memoria teniendo en cuenta esta circunstancia.

Así, realizaron un experimento con un total de 3.398 participantes relativo a pruebas de memoria respecto a situaciones neutrales, negativas y positivas a nivel emocional. Así, las mujeres fueron capaces de recordar mucho mejor que los hombres cuando las situaciones eran especialmente negativas, circunstancia que volvió a repetirse cuando se trataba de imágenes positivas. Las mujeres recordaban con mucho mejor detalle las situaciones positivas que los hombres.

“Esto sugiere que las diferencias que dependen del género en el procesamiento emocional y lamemoria se deben a diferentes mecanismos”, explica Annette Milnik, coautora del estudio.

A la par que realizaban el experimento, monitorizaron la actividad cerebral de 696 sujetos, descubriendo que, entre las mujeres, la actividad cerebral se disparaba cuando se relacionaba con un contenido emocional con gran carga negativa. “Este resultado apoyaría la creencia común de que las mujeres son emocionalmente más expresivas que los hombres”, aclara Klara Spalek, líder del estudio.

Crédito imagen: MCN, Universidad de Basilea.
Enlace: Muy Interesante

 
 

viernes, 2 de enero de 2015

Móvil y el cerebro



Teclear en el móvil altera nuestro cerebro 
Historia del teléfono móvil


Teclear tan a menudo en nuestro móvil inteligente no solo está cambiando la forma en la que nos relacionamos socialmente y caminamos, por ejemplo, sino que tambiénestá alterando nuestro cerebroEste cambio se produce debido al uso tan continuado y preponderante de los pulgares para utilizar nuestros dispositivos. El estudio ha sido llevado a cabo por un equipo de neuroinformáticos de la Universidad de Zurich y la Escuela Politécnica Federal de Zurich (Suiza) y lo recoge la revista Current Biology.

¿Qué impacto está teniendo en nuestro cerebro la destreza que estamos obteniendo en los dedos por el uso de los móviles actuales? Este fue el punto de partida de la investigación liderada por Arko Ghosh, descubriendo que la plasticidad diaria del cerebropuede ser analizada dependiendo del uso que hacemos de nuestro móvil. Así, “los teléfonos inteligentes nos ofrecen la oportunidad de entender cómo la vida normal moldea el cerebro de la gente común”, explica Ghosh. Para llegar a esta conclusión los científicos contaron con la participación de 37 personas diestras, 26 de ellas usuarios habituales de móviles con pantalla táctil y 11 usuarios que aún empleaban móviles antiguos. Analizaron la activación en la corteza sensoriomotora promovida por los movimientos de los dedos (pulgar, índice y dedo medio) mediante electroencefalografía. Los resultados revelaron que la representación cortical en los participantes que utilizaban smartphones o móviles inteligentes era distinta a la de los usuarios de móviles menos modernos y que cuanto más frecuente era su uso más influía en la actividad cortical puesto que mayor era la señal en el cerebro, sobre todo, en la zona que representaba al pulgar.

Esta transformación del cerebro puede explicarse de la misma forma que los violinistas, por ejemplo, adquieren un mayor nivel del área de representación de los dedos que guían el instrumento debido a la práctica. Esto es, cada zona del cuerpo posee un área de procesamiento particular en nuestro centro emocional del cerebro. No son áreas estancas e inamovibles, sino que pueden cambiar dependiendo de nuestras actividades diarias.

La tecnología digital que utilizamos a diario moldea el procesamiento sensorial en el cerebro y en una escala que nos sorprendió”, aclara Ghosh.