Nota

Nota: Respetar y el saber estar. Es mi lema para vivir de frente la vida. Amo a los animales por encima de muchos humanos. La vida no es facil ni nadie regala nada, pero ha sido y sigue siendo, mi escuela de evolución y eso hago, evolucionar un poco más cada día. Tengo el convencimiento de que, sin humildad, humanidad y amor a todo ser vivo del planeta, el ser humano está vacío. Casi siempre me dejo guiar por el corazón, aunque me lleve muchos disgustos, pero no me importa, prefiero ofrecer amor incondicional, que pasar por la vida sin ofrecer nada. Soy amiga de mis amigos y los defiendo con la mejor arma que tengo a mi alcance y de la única manera que sé, con la sinceridad y verdad. Me aparto de las mentiras y de las personas toxicas y que hacen de la mentira, su bandera, para lograr sus objetivos. Valoro tal vez demasiado, la amistad, me doy demasiado, pero no la entiendo de otra manera. Aun no siendo rencorosa y perdonar con facilidad, aparto sin temblarme el pulso, a las personas que traicionan mi amistad. Quien no la entienda como yo, solo será visitante en mi vida. Si no eres afín a mi personalidad y no eres defensora/ or de los animales, no me interesas ni como humano ni como amigo. Te agradecería que me borraras de tus amigos y salieras de esta página.

miércoles, 30 de mayo de 2018

De animales nada


 

Un poco de reflexión de lo que significan para mí, los animales y vivir con ellos. 

Los animales son mi debilidad y para nada me siento vulnerable que se sepa, en realidad quien en realidad me conoce y sabe cómo siento y pienso, lo sabe. Pienso que es una de mis mayores virtudes, eso creo. Nunca entenderé, quien y por qué, hay personas que los ven como y tratan como tal, animales. Yo no me siento diferente ni especial a nadie, pero no yo los veo y siento como animales, sino, como símiles a mí. Sé que tienen alma, corazón y sentimientos como nosotros, entonces ¿Cómo podría hacer daño a un símil a mí? Mi vida cambió cuando adopte a mi primer perro, creo recordar que tenía unos nueve años, era una niña, pero aquel pastor alemán, me cambió la vida para siempre, aunque yo no lo sabía entonces. Después tuve otro y otro y así hasta, que por motivos que ahora no vienen al caso, tuve que quedarme con Minina, una gata, que terminó por cambiarme del todo la vida. 


 Ya escribí en uno de mis libros quien era Minina y lo que supuso vivir con ella. Minina era un poco rara, iba por los tejados y se buscaba la vida, hasta que me la tuve que quedar;  pero no me importó, puesto que mi madre decía que me parecía mucho a ella.  Se me desgarro algo por dentro, cuando murió. No quería nunca más adoptar, pero más lejos de mi decisión. Llegó Alma. Alma, nunca se le dio un nombre más apropiado a una mascota, significa, “que da vida". Luego vino Zen, significa, “meditación” y llegó Kira, “luz”. No, para nada sabía su significado antes de darles estos nombres, pero jamás, nunca en mi vida, ni por un segundo, he creído en casualidades, referente a los acontecimientos de mi vida.

 Minina, fue la primera Reina de la casa.

Luego vino Alma. La segunda Reina. Hoy las dos en el Reino del cielo gatuno.

Cuando me miran a los ojos, no sé cómo, pero entro en su mundo, un mundo de amor y paz. Así que no he tenido más que aceptar, que por algo, les di este nombre a cada uno de ellos. Repito, son mi vida, la tranquilad y la luz en este camino que se me ha prestado por un espacio de tiempo. Adorar, querer, alimentarles, adjetivos, que se quedan muy pequeños, para el inmenso amor que ellos me dan y yo siento por ellos.
Ana Giner Clemente.