Nota

Nota: Respetar y el saber estar. Es mi lema para vivir de frente la vida. Amo a los animales por encima de muchos humanos. La vida no es facil ni nadie regala nada, pero ha sido y sigue siendo, mi escuela de evolución y eso hago, evolucionar un poco más cada día. Tengo el convencimiento de que, sin humildad, humanidad y amor a todo ser vivo del planeta, el ser humano está vacío. Casi siempre me dejo guiar por el corazón, aunque me lleve muchos disgustos, pero no me importa, prefiero ofrecer amor incondicional, que pasar por la vida sin ofrecer nada. Soy amiga de mis amigos y los defiendo con la mejor arma que tengo a mi alcance y de la única manera que sé, con la sinceridad y verdad. Me aparto de las mentiras y de las personas toxicas y que hacen de la mentira, su bandera, para lograr sus objetivos. Valoro tal vez demasiado, la amistad, me doy demasiado, pero no la entiendo de otra manera. Aun no siendo rencorosa y perdonar con facilidad, aparto sin temblarme el pulso, a las personas que traicionan mi amistad. Quien no la entienda como yo, solo será visitante en mi vida. Si no eres afín a mi personalidad y no eres defensora/ or de los animales, no me interesas ni como humano ni como amigo. Te agradecería que me borraras de tus amigos y salieras de esta página.

jueves, 6 de marzo de 2014

El corazón roto

¿Se puede morir por tener el 'corazón roto'?

   
Perder a un ser querido es de las cosas más desgarradoras que pueden pasarnos en la vida pero, debido a un reciente estudio de Saint George's University de Londres (Reino Unido), su simbolismo puede no ser tal. Las posibilidades de sufrir un infarto cerebral o un ataque al corazón tras la muerte de un ser querido se duplican durante los primeros 30 días tras el fatal suceso. Esta es la conclusión del estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association(JAMA).

Lo conocemos como el síndrome del corazón roto. Aunque la clave, en este caso, viene dada por la edad. El dolor por la pérdida de un ser querido conduce a más estrés y también puede provocar el olvido o el desinterés por continuar con tratamientos médicos; así pues, el dolor aumenta los riesgos cardiovasculares. Todo ello hace que el duelo se convierta en un factor de riesgo, sobre todo entre las personas mayores de 60 años, tanto hombres como mujeres; de ahí que la frase de tener el “corazón roto” sea más literal y cercana de lo que a priori podría esperarse.

No hay comentarios: